La regata
12.02.2010
La Dolce Vita en Valencia

Los amaneceres de Valencia son un espectáculo digno de ver. La situación de la ciudad del Turia, en la costa mediterránea española, supone que el sol emerge del agua cada mañana como por arte de magia. Un paseo por playas urbanas como La Malvarrosa o por cualquiera de los encantadores barrios de la capital. A las ocho de la mañana ya se puede disfrutar del cielo azul, y desayunar en una terraza es siempre una atractiva opción, para la que las gafas de sol son imprescindibles.
Tal vez en esa terraza, tomando un chocolate con buñuelos, es un buen momento para planear cómo aprovechar la jornada o incluso dónde ir el fin de semana. El aeropuerto internacional de Manises conecta a Valencia con cualquier capital europea en apenas dos horas. Desde aquí, pegar un salto a Ibiza en ferry es cuestón de apenas cuatro horas, seis a Mallorca.
Sorprender a alguien en Valencia también es fácil. Lleva a tus hijos a descubrir el Oceanográfico, el acuario más grande de Europa; si se atreven incluso podéis pasar la noche ellí, cenando en mitad de una pecera o durmiendo entre tiburones.
En marzo, llega la hora de las Fallas. Figuras de una creatividad y un detalle impresionantes realizadas en papel maché, madera y corcho blanco, que durante cuatro días decoran las calles de Valencia y otros pueblos de la Comunidad Valenciana, y que en ocasiones alcanzan los seis y hasta siete metros de altura. Los ninots caricaturizan a políticos, celebridades, estrellas de cine o simplemente dan muestra de la incombustible imaginación de sus creadores, precisamente una de las pocas cosas que no arden en la noche de la cremá. La última noche de Fallas, Valencia se convierte en una fiesta en la que nadie parece dormir.
¿Quieres sorprender a tu pareja en vuestro aniversario?: ¿qué tal un par de entradas para la ópera Carmen en el Palacio de las Artes?
Pero Valencia no es sólo diversión, playa y cultura. Los amantes de la buena mesa sabrán valorar una buena paella, una horchata con fartóns, turrón, mazapanes,... y, por supuesto, un buen zumo de naranja, la reina indiscutible de Valencia.






